Más de 1.800 estudiantes de cuatro instituciones educativas de Cartagena cuentan ahora con nuevos espacios para recibir alimentación preparada en sitio, un avance que fortalece la operación del PAE y lleva bienestar directamente a las comunidades educativas.
Cartagena continúa avanzando en la transformación de sus espacios para la alimentación escolar. Con la puesta en funcionamiento de cuatro nuevos comedores escolares, las instituciones educativas Acisclo de Ávila Torres de Bocachica, Etnoeducativa de Manzanillo del Mar, Nuestra Señora de Fátima de la Policía y Fe y Alegría, sede José González Vergara, se suman a los colegios que cuentan con condiciones para la preparación y entrega de alimentos dentro de sus instalaciones.
Desde Nutricar, operador del Programa de Alimentación Escolar (PAE) Cartagena, acompañamos este proceso entendiendo que poner en funcionamiento una cocina escolar va mucho más allá de habilitar un espacio: significa crear las condiciones para que cada día un equipo de personas pueda transformar los alimentos en preparaciones que llegan calientes, oportunamente y con calidad a los estudiantes.
Cada nueva cocina representa también nuevos retos operativos. La organización de los equipos de trabajo, la planeación de las preparaciones, el cumplimiento de los protocolos de inocuidad, la coordinación logística y el acompañamiento permanente hacen parte de una operación que tiene un mismo propósito: que la alimentación escolar llegue a los niños, niñas y adolescentes en las mejores condiciones posibles.
Una cocina que se convierte en oportunidad
La apertura de estos cuatro nuevos comedores beneficia a más de 1.800 estudiantes y hace parte del crecimiento de la estrategia de alimentación preparada en sitio en Cartagena. Con estas aperturas, la ciudad alcanza 70 comedores escolares en funcionamiento, frente a los 17 que se reportaban en 2024.
Para Nutricar, este crecimiento representa una oportunidad para seguir fortaleciendo una operación que pone en el centro a quienes hacen posible el PAE todos los días: los estudiantes, las manipuladoras de alimentos, los supervisores, los equipos de cocina y cada persona que participa en la cadena de alimentación escolar.
Detrás de cada plato servido hay una ruta de trabajo que comienza mucho antes de que el alimento llegue a la mesa. Hay planificación, abastecimiento, almacenamiento, preparación, control de calidad y seguimiento. Y cuando una nueva cocina abre sus puertas, toda esa operación encuentra un nuevo escenario para convertirse en servicio y bienestar.
Más que infraestructura, espacios para compartir
Una cocina escolar no es solamente un lugar donde se preparan alimentos. Es el punto de encuentro entre la alimentación y la experiencia educativa.
Es allí donde una preparación recién elaborada llega a los estudiantes, donde se fortalecen hábitos de alimentación y donde el PAE se integra de manera más cercana a la vida cotidiana de las instituciones educativas.
Por eso, desde Nutricar asumimos cada nuevo espacio como una responsabilidad y, al mismo tiempo, como una oportunidad para seguir construyendo un PAE más cercano, organizado y pensado para las realidades de las comunidades educativas de Cartagena.
La apertura de estas cuatro cocinas marca un nuevo paso en ese camino: más espacios para preparar, más estudiantes alcanzados y más oportunidades para que la alimentación escolar siga siendo parte fundamental de la permanencia y el bienestar en las aulas.
Porque cuando una cocina abre sus puertas, no solo empieza a funcionar un nuevo espacio.
Empieza una nueva historia alrededor de la alimentación escolar.